Descubren un “mundo invisible”


La nave espacial Kepler de la NASA, que trabaja en la búsqueda de planetas habitables, ha descubierto un planeta que, alternativamente, aparece tarde o temprano en su órbita porque un segundo «mundo invisible», como lo han denominado los científicos, está tirando de ella. Esta es la primera detección definitiva de un planeta desconocido utilizando este método. Ninguna otra técnica podría haber encontrado al compañero misterioso. El mundo invisible y su compañero menos tímido orbitan la estrella parecida al Sol Kepler-19, localizada a 650 años luz de la Tierra en la constelación de Lyra. Esta estrella de magnitud 12 puede ser contemplada con facilidad durante las noches de septiembre.

Cuando Kepler busca planetas, se fija primero en una estrella que disminuya su brillo. Eso significa que un planeta acaba de pasar frente a la cara de la estrella desde nuestro punto de vista. Estos tránsitos ofrecen una información crucial respecto al tamaño del planeta. Cuando más grande sea la caída de la luz, mayor será el planeta con respecto a su estrella. Sin embargo, el planeta y su estrella deben estar alineados perfectamente para que podamos ver su tránsito. En este caso, el primer planeta, Kepler-19 b, transita su estrella cada nueve días y siete horas, a una distancia de 8,4 millones de millas, donde alcanza una temperatura de unos 900 grados Fahrenheit. Este planeta tiene un diámetro de 18.000 millas, un poco más del doble del tamaño de la Tierra. Si Kepler-19b estuviera solo, cada tránsito seguiría al siguiente como un reloj. En cambio, sus tránsitos llegan hasta cinco minutos antes o con cinco minutos de retraso. Estas variaciones demuestran que la gravedad de otro mundo está tirando de Kepler-19b, acelerando o frenando alternativamente. El planeta Neptuno fue descubierto de manera similar, cuando los astrónomos que seguían a Urano se dieron cuenta de que su órbita no coincidía con sus predicciones.

Por ahora, los astrónomos apenas saben nada del nuevo mundo invisible, llamado Kepler-19c, aparte de que efectivamente existe. Como Kepler no lo ha detectado transitando su estrella, es posible que su órbita esté inclinada con respecto a Kepler-19b. Podría ser un planeta rocoso con cinco días de órbita o un gigante gaseoso con 100 días de órbita. La nave espacial Kepler continuará con su seguimiento con la ayuda de otros instrumentos terrestres para conocer la naturaleza de este mundo oculto.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Astronomía

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s